La imagen puede ser desconocida para muchos y sólo un viejo recuerdo para otros, que nos refresca de cuando en cuando alguna película española de los años 50 o 60. El pequeño utilitario abarrotado de pasajeros y bultos, con las maletas en la baca y hasta la jaula del canario antes de emprender viaje por carretera rumbo al destino vacacional. Las cosas han cambiado, afortunadamente, y los coches modernos son mucho más capaces y su ocupación mucho más racional, casi siempre. Porque si la capacidad de carga de los automóviles ha crecido, también lo han hecho nuestras necesidades, y a menudo, acoplar todo el equipaje en nuestro coche se convierte en una misión prácticamente imposible.Por este motivo es importante tener en consideración una serie de normas generales a la hora de acomodar el equipaje en el automóvil. Es una cuestión más importante de lo que pudiera parecer ya que no sólo beneficiará a nuestro confort, su disposición también puede jugar un papel determinante en la seguridad. Una carga mal colocada o mal repartida puede llegar a comprometer el comportamiento dinámico del vehículo, dificultar la visibilidad o convertirse en una peligrosa arma arrojadiza en el interior del habitáculo. Por eso el primer consejo importante es que, sobre todo antes de afrontar un largo viaje, nos tomemos el tiempo necesario para conseguir la mejor colocación del equipaje.
Un puzzle complicado
Colocar todas las maletas y bultos en el interior del maletero es algo así como un puzzle que tendremos que resolver. Una norma básica es situar los objetos más pesados en la parte baja del maletero, independientemente de su tamaño. Al mismo tiempo, hay que repartirlos sobre su superficie, evitando que todos los bultos pesados estén en una determinada zona, delante o atrás, o a uno sólo de los lados. Sobre esta base de objetos pesados ya se pueden colocar el resto a una mayor altura, ya que su influencia sobre el centro de gravedad del coche será menor.Hay que evitar en la medida de lo posible llevar objetos sueltos en el habitáculo, sobre los asientos y desde luego en la bandeja del maletero. En caso de frenada fuerte o colisión, saldrán despedidos como auténticos misiles pudiendo causar lesiones de gravedad a los pasajeros. Especial atención hay que tener con aquéllos de bordes cortantes o aristas duras. Si queremos llevar pequeños objetos en el interior, deberemos aprovechar los vanos diseñados para tal fin, cada día más habituales y numerosos en los modelos modernos.Además, si el maletero va muy cargado y las plazas traseras libres, es una buena costumbre anclar los respaldos con los cinturones de seguridad, ya que en un accidente la carga puede vencer los asientos y golpear a los ocupantes de las plazas delanteras. Por último, recordemos que si el coche va muy cargado, su comportamiento dinámico variará: será menos estable en curvas, más lento en las aceleraciones y, sobre todo, precisará una mayor distancia de frenado.
La opción del cofre
Si pese a todos nuestros esfuerzos nos topamos con la cruda realidad de que nos resulta imposible alojar en el maletero todo lo que necesitamos, en ningún caso debemos intentar superar su capacidad o buscar soluciones extrañas. En ese supuesto, la única solución pasa por colocar un portacargas sobre el techo del coche, preferiblemente un cofre cerrado a una baca. Llevar carga al descubierto y con posibilidades de que se desplace libremente con las inercias del vehículo resulta peligroso, así que deberíamos optar por un baúl que garantice que el equipaje viaja con la seguridad necesaria.La industria del accesorio ofrece múltiples alternativas en este sentido, con cofre de diferentes capacidad, tamaños, formas y precios. No es un complemento barato, pero conviene no escatimar en la inversión para no llevarnos desagradables sorpresas sobre la calidad y eficacia del baúl. Además, tampoco olvidemos que no es en absoluto aconsejable llevarlo siempre colocado (por cuestiones estéticas, de seguridad y consumo), así que deberemos prever la disponibilidad de un lugar donde guardarlo cuando no lo usemos (que será la mayor parte del tiempo).Los cofres se instalan sobre unas barras en el techo. Algunos modelos, los menos, las llevan de serie y en los demás habrá que comprarlas también, preferiblemente las de la marca del coche o similares que estén homologadas por el fabricante. Su instalación debe ser cuidadosa, apretando lo suficiente la tornillería y colocando el cofre lo más centrado posible sobre el techo. Como espacio de carga complementario, hay que llevar los objetos más pesado en el maletero del coche y los más ligeros en el baúl: mucho peso a tanta altura influye muy negativamente en la estabilidad.Precisamente, la influencia de esa carga añadida debe ser tenida muy en cuenta en la conducción. Los balanceos en curva aumentarán, también las distancias de frenado, la aerodinámica se verá muy penalizada (y con ella los consumos) y la amortiguación sufrirá con el incremento de peso. Y mucha atención a la atura total del coche en lugares como los aparcamientos o los peajes de autopista.