Un Bando y otro

Autor de «Prejuicios de la Guerra Civil Española. 1936-1939 a 1975»
Llego a Zamora desde Cataluña en el año 1954 tras haber concluido el servicio militar en África porque le dijeron que había trabajado en la agricultura, ocupación a la que se dedicó antes de emigrar a Francia. Retornó a San Cebrián de Castro y como autónomo se dedicó a la construcción hasta que se jubiló. Le gusta mucho la Historia, afición en la que invierte mucho de su tiempo tanto para formarse como para escribir. Prueba de ellos son los dos libros que ha publicado «Así fue el ayer», publicado en 1999 y «Prejuicios de la Guerra Civil». Se define como un hombre «muy casero al que no le gusta ir al bar ni estar en la plaza». Otro de sus distracciones pasa por pasear a diario una media de dos horas y media.
N. S. Tras cuatro años recopilando información y testimonios, Alfonso Lara Díez y Serrano acaba de publicar su segundo libro que responde al título de «Prejuicios de la Guerra Civil española». A lo largo de 370 páginas repasa desde la vida de Francisco Franco hasta las muertes que se produjeron en los primeros momentos del enfrentamiento civil en la provincia de Zamora y en su Puebla de Almoradiel natal.
-¿Cómo surgió la idea de este segundo volumen tras plasmar su vida desde que estalló la Guerra Civil hasta que se estableció en el municipio de San Cebrián de Castro?
-Un día me topé en una calle de Zamora con una hoja de un periódico en la que aparecía un artículo sobre el 30 aniversario de la muerte de Franco. Lo leí y tal fue mi interés que comencé a leer sobre el tema, consulté el archivo y visité muchos pueblos, entre otros Villarrín, Villalpando, Torres del Carrizal, San Cebrián de Castro, Montamarta, Roales, La Bóveda, Moraleja del Vino, Puebla de Sanabria, Toro... donde los mayores y sus descendientes me han explicado qué sucedió allí y a quién mataron al inicio de la Guerra Civil. Ha sido un trabajo en el que los familiares también me han facilitado aproximadamente un centenar de fotografías y varias cartas que aparecen el libro.
-Pese a que han pasado ya muchos años, ¿le costó trabajo que quienes vivieron esos momentos le relataran lo experimentado y que los descendientes les explicaran aquellos testimonios que han llegado hasta ellos?
-Sí. Todavía hay personas que no quieren contar su situación personal ni lo que le sucedió a sus familiares durante el inicio de la Guerra Civil. Por si experiencia sé que antes no se contaba lo que sucedió durante la Guerra. Desde mi punto de vista los de derechas no lo han transmitido para que no se sepa qué hicieron y los de izquierdas por miedo a que los hijos se revelaran. Creo que en el fondo ambos lo hicieron para que no volviera a repetirse y para, en última instancia, intentar cerrar las heridas.
-¿Cuántas víctimas ha contabilizado en Zamora?
-En esta provincia las víctimas sobrepasan el millar según mi cómputo. Prácticamente todas las personas que fueron asesinadas fueron de izquierdas, ya que Zamora se sumó enseguida al levantamiento.
-¿Qué pretende con esta publicación?
-Con este libro no he querido herir sensibilidades ni ofender a nadie. Me he decido a escribirlo para que la juventud sepa lo que pasó en España durante la contienda tanto en un bando como en el otro, que se conozcan que murieron los de un pensamiento y los que tenían otro. No quiero que se quede en el olvido lo que pasó porque no deseo que vuelva a suceder. En mi caso mataron a mi padre argumentado "rebelión al Régimen" porque era de izquierdas y fue el jefe de la Casa del Pueblo y mi madre en ningún momento me explicó lo que pasó, pese a que sabía que a mi padre lo ejecutaron en Ocaña.
-Precisamente para algunos el ser el hijo de un asesinado puede restar objetividad a su texto.
-Pretendo todo lo contrario, hablo de las víctimas que hubo en los dos lados.
-¿Qué le parece la Ley de la Memoria histórica y la reapertura de las fosas?
-Recientemente visité mi pueblo natal y esta misma cuestión me la plantearon dos personas de derechas que me decían que se están abriendo heridas que ya estaban cicatrizadas, y sin embargo, creo que no lo estaban porque a muchos de mi generación la Guerra Civil nos rompió la familia, pues nos mataron a seres muy queridos. Sucedió entre los de derechas como entre los de izquierdas. Por otro lado, hay muchos hijos y familias que sabemos dónde están nuestros padres y allegados y podemos ir a llorarlos a un lugar, pero hay otras personas que no saben dónde están sus muertos y creo que no están haciendo algo malo por intentar recuperar sus restos.
-¿Cree que es el momento adecuado para efectuar esta búsqueda?
-El hacer cuando el dolor está reciente es muy difícil. La Transición que se ha hecho en España se hizo por consenso y por miedo, creo que si la izquierda no hubiera apostado por el diálogo hubiera sido una hecatombe. Ahora hay muchas protestas, pero si se hubiera llevado a cabo la apertura de fosas hubiera año unos años y hubiera habido un sentir general social más contrario que el actual.
-Ya ha escrito dos libros centrados en la Guerra Civil y dicen que no hay dos sin tres.
-Estoy preparando un tercero pero esta vez cambio de temática.
-¿Qué tema va a abordar?
-En este tercer libro cambio de temática. Voy a escribir sobre Zamora la Vieja y los alrededores desde 200 años antes de Cristo, ya he comenzado a documentarme con textos que me han enviado desde el archivo de Simancas que me ha traducido al castellano actual un historiador.